sábado, 19 de enero de 2013
NUEVO ORDEN MUNDIAL- NEW WORLD ORDER
Nuevo Orden Mundial (conspiración)
El lema "Novus Ordo Seclorum" ("Nuevo Orden de los Siglos") aparece también en el reverso del Gran Sello de los Estados Unidos, e igualmente se encuentra inscrito en el reverso de los billetes de dólar estadounidenses.
El Nuevo Orden Mundial es una teoría conspirativa que afirma la existencia de un plan diseñado con el fin de imponer un gobierno único - colectivista, burocrático y controlado por sectores elitistas y plutocráticos - a nivel mundial.
La expresión Nuevo Orden Mundial se ha usado para referirse a un nuevo período de la historia y se pretende, de este modo, que hay pruebas de cambios dramáticos en las ideologías políticas y en el equilibrio de poderes. El primer uso de esta expresión aparece en el documento de los Catorce Puntos del presidente Wilson, que hace un llamado, después de la Primera Guerra Mundial, para la creación de la Liga de Naciones, antecesora de la Organización de las Naciones Unidas.
La frase se usó con cierta reserva al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando se describían los planes para la creación de las Naciones Unidas y los Acuerdos de Bretton Woods debido a la asociación negativa resultante del fracaso de la Liga de Naciones. El uso más amplio y reciente de esta expresión se origina sobre todo con el final de la Guerra Fría. Los presidentes Mikhail Gorbachev y George H. W. Bush usaron el término para tratar de definir la naturaleza de la posguerra fría y el espíritu de cooperación que se buscaba materializar entre las grandes potencias.
En una referencia a las hostilidades en Irak y Kuwait, la revista Time del 28 de enero de 1991 expresó: “Mientras caían las bombas y se disparaban los misiles, las esperanzas de un nuevo orden mundial cedieron lugar al desorden común”. Añadió: “Nadie debe forjarse ilusiones pensando que el nuevo orden mundial, del que tanto alarde se hace, se ha establecido o está cerca.”
Nunca se ha logrado la cooperación entre las naciones, y esto perjudica los esfuerzos por establecer un nuevo orden mundial. En un informe en la revista The World and I de enero de 1991, un grupo de peritos examinaron “las políticas exteriores que van surgiendo entre las superpotencias y el efecto que probablemente tengan en el nuevo orden mundial”. El editor llegó a esta conclusión: “La historia nos lleva a pensar que en el mejor de los tiempos se puede pasar muy fácilmente de la paz a la guerra. La cooperación internacional, particularmente entre las potencias principales, es crucial para una transición de éxito de la Guerra Fría a un nuevo orden mundial.”
Índice
Los illuminati -una sociedad secreta fundada en 1776 con el fin de promover ideas de la Ilustración- estuvieron aparentemente involucrados en una conspiración que buscaba reemplazar las monarquías absolutas y la preponderancia de la Iglesia con el "gobierno de la razón",1 que era el objetivo general de la ideología liberal, revolucionaria e igualitaria dominante entre la intelectualidad de la época. Después de que el complot se descubrió, el grupo fue prohibido por el gobierno bávaro (1784) y aparentemente se disolvió en 1785.2
Sin embargo, los documentos relacionados con la conspiración se publicaron, y se alertó así a la nobleza y al clero de Europa, lo que le dio a la conspiración una gran publicidad y llevó a algunos pensadores a sugerir que todavía existía y que su objetivo era derrocar a los gobiernos europeos. Por ejemplo, Edmund Burke (1790) le da alguna credibilidad,3 aunque sin mencionar específicamente cuál sería el grupo responsable,4 y Seth Payson afirma -en 1802- que los illuminati todavía existen.5
Por consiguiente, algunos autores -por ejemplo, Augustin Barruel y John Robison- llegaron incluso a sugerir que los Illuminati estaban detrás de la Revolución Francesa, sugerencia que Jean-Joseph Mounier rechaza en su libro de 1801 On the Influence Attributed to Philosophers, Free-Masons, and to the Illuminati on the Revolution of France ("Sobre la influencia atribuida a filósofos, francmasones e Illuminati respecto a la Revolución Francesa", aún no traducido al español).6
Posteriormente (1903) el servicio secreto ruso de la época publicó el famoso panfleto Los protocolos de los sabios de Sion como una obra de propaganda antirrevolucionaria que incorporó casi textualmente argumentos encontrados en el Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, un ataque -en 1864- del legitimista militante Maurice Joly contra Napoleón III.7
La tesis central de Los Protocolos es que, si se remueven las capas sucesivas que cubren u ocultan las causas de los diversos problemas que afectan el mundo, se encuentra un grupo central que los promueve y organiza con el fin, primero, de destruir los gobiernos y órdenes sociales establecidos, y con el fin último de lograr el dominio. Ese contubernio central es un grupo de judíos, que -según se afirma- controla tanto los sectores financieros como diferentes fuerzas sociales que, a su vez, son los que -desde este punto de vista- provocan desorden y conflicto social: los masones, los comunistas y los anarquistas, entre otros.8
Nora Levin indica que los Protocolos gozaron de gran popularidad y grandes ventas en los años veinte y treinta. Se tradujeron a todos los idiomas de Europa y se vendían ampliamente en los países árabes, en los Estados Unidos e Inglaterra. Pero fue en Alemania, después de la Primera Guerra Mundial, donde tuvieron su mayor éxito. Allí se utilizaron para explicar todos los desastres que ocurrieron en el país: el armisticio en la guerra, el hambre, la inflación, etc.9
A partir de agosto de 1921, Hitler comenzó a incorporarlos en sus discursos, y se convirtieron en lectura obligatoria en las aulas alemanas después de que los nacionalsocialistas llegaron al poder. En el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, Joseph Goebbels (ministro de propaganda nazi) proclamó: «Los protocolos de los sionistas son tan actuales hoy como lo fueron el día en que fueron publicados por primera vez».10 En palabras de Norman Cohn, esto sirvió a los nazis como «autorización del genocidio».
Posteriormente, en los Estados Unidos, durante el periodo del Peligro Rojo, teóricos estadounidenses de la conspiración -tanto fundamentalistas cristianos como seculares anti-gobierno central- fueron abrazando y promoviendo cada vez más una percepción de la masonería, del liberalismo y de la "conspiración judeo-marxista" como la fuerza directriz de la ideología del "ateísmo estatal", "colectivismo burocrático" y "comunismo internacional".8 (en EEUU esos términos generalmente se emplean por esos sectores para referirse a, respectivamente, la Separación Iglesia-Estado; acción gubernamental en asuntos de seguridad social y organismos internacionales, tales como las Naciones Unidas)
"Ojo que todo lo ve" en los billetes de dólar
Así, por ejemplo, empezando en los 1960, grupos como la John Birch Society y el Liberty Lobby dedicaron muchos de sus ataques a las Naciones Unidas como vehículo para crear "Un Gobierno Mundial", promoviendo una posición de desconfianza y aislacionismo en relación a ese organismo. Adicionalmente, Mary M. Davison, en su The Profound Revolution (1966) trazó el origen de la supuesta conspiración del Nuevo Orden Mundial a la creación del Sistema de Reserva Federal en EEUU por un "grupo de banqueros internacionales" que posteriormente habrían creado el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) en ese país como "gobierno en las sombras". Cabe considerar que en aquellas fechas la frase "grupo de banqueros internacionales" se entendía como referencia a personas tales como David Rockefeller o a la familia Rothschild.
Posteriormente, y a partir de la década de 1970, Gary Allen11 sostiene que el término Nuevo Orden Mundial es utilizado por una élite internacional secreta dedicada a la destrucción de todos los gobiernos independientes. Con ese autor el mayor peligro deja de ser la conspiración cripto-comunista y se transforma en la élite globalista que algunos identifican con el atlantismo del Grupo Bilderberg. Muchos de los mismos personajes -como Rockefeller- todavía ocupan un papel central pero no ya como cripto-comunista sino como parte de un grupo plutocrático y elitista,12 grupo que controlaría tanto los gobiernos y sus instituciones -especialmente las policías secretas- como organismos internacionales.
Un papel importante en la generalización de esa percepción fue desempeñado por la trilogía satírica "The Illuminatus", de Robert Anton Wilson13 que, a pesar de ser una parodia de la paranoia de sectores norteamericanos acerca de las conspiraciones secretas14 y de que el propio autor ha dicho en más de una ocasión que no pretende que sea tomada en serio, llegó a tener influencia, probablemente debido a que Wilson busca crear en el lector una fuerte duda acerca de lo que es real y lo que no lo es, elaborando curiosas teorías a partir de una mezcla de hechos históricos con hechos fantásticos, citando autores imaginarios, pero creíbles, con autores reales ya tanto obscuros como conocidos, pero a veces sutilmente fuera de contexto. (Por ejemplo, citas de Isaac Newton acerca de la alquimia y la orden de la Rosacruz que necesitan cuidadosa examinacion para determinar si son correctas y relevantes.)
Esta “popularidad” de la teoría se acrecentó cuando -en 1990, poco después de la caída del Telón de Acero - el entonces presidente de los EEUU, George H. W. Bush, hizo varias referencias al Nuevo Orden Mundial. A pesar de que esas referencias fueron percibidas a nivel internacional como estableciendo -en el contexto político de la fecha- los objetivos de la diplomacia de EEUU - la llamada propuesta de la Pax Americana- muchos las entendieron como una validación de la teoría de la conspiración del NOM.
Especulaciones acerca de los participantes y dirigentes de la conspiración
Para muchos, los conspiradores son simplemente “ellos”, un grupo amorfo que incluye a todos y a cualesquiera individuo(s) u organismo(s) percibido(s) como poderoso(s).15 Así, los participantes en la conspiración incluirían o podrían incluir -aparte de los ya mencionados: comunistas, judíos, illuminati, plutócratas- a grupos tales como los masones,16 la iglesia católica,17 o grupos dentro de la Iglesia,18 los políticos19 20 los gobiernos (algunos o todos),21 22 etcétera, lo que se extendería incluso a los medios de comunicación,23 24 25 26 27 los ecologistas,28 las Naciones Unidas29 30 e incluso los extraterrestres.31
Se afirma también que muchas familias prominentes tales como, por ejemplo, los Rothschild, los Rockefeller, los Morgan, los Kissinger y los DuPont, lo mismo que algunos monarcas europeos, podrían ser importantes miembros, ya que mantienen relaciones entre sí como con figuras de alto poder. Organizaciones internacionales tales como los bancos centrales;32 o el Banco Mundial, el FMI, la Unión Europea y la OTAN son mencionadas como componentes esenciales del NOM.
Por ejemplo, Émile Flourens, Ministro de Asuntos exteriores de Francia, denunció las premisas de la creación de la Sociedad de Naciones (antecesor de las Naciones Unidas) en un libro, señalando las influencías masónicas para crear un gobierno mundial.33 Gary H. Kah considera que los masones son la fuerza que se halla detrás del plan de un gobierno mundial único, el Nuevo Orden Mundial.34
Igualmente, los presidentes y primeros ministros de naciones son incluidos en la conspiración. Y, sin argumentos más claros, también los socialistas o marxistas - Por ejemplo, William F. Jasper, miembro de la John Birch Society, denunció la supuesta pertenencia socialista o marxista de todo los secretarios generales de las Naciones Unidas, membresía que se toma como la participación de una futura dictadura mundial.35 Una teoría parecida a las de John Coleman.36
Consecuentemente, los partidarios de esta teoría sugieren que ellos pueden afirmar hasta cierto punto quién forma parte de este grupo. Nadie puede determinar quién "no es" parte del NOM.
Igualmente confusas -o extensas- son las especulaciones acerca de quiénes serían los dirigentes de la supuesta conspiración. Según muchos de los proponentes de la teoría de la conspiración contemporánea, los Illuminati originales siguen existiendo y persiguen aún el cumplimiento de ese nuevo orden. Este grupo aglutinaría a los personajes más influyentes del mundo, los cuales se reúnen cada año en alto secreto en las reuniones del Grupo Bilderberg, guardados en todo momento por miembros de la CIA y la FBI (los Estados Unidos), el MI6 británico o la KGB, entre otros. Entre sus asistentes habituales se encuentran -de nuevo- David Rockefeller y "la familia Rotschild", junto a la Reina de Noruega y los presidentes de corporaciones como General Motors, Pepsi o Chrysler.
Otros grupos que, con alguna popularidad en los Estados Unidos en la actualidad, son percibidos como "líderes" en estos asuntos, se encuentran: “los sionistas”,37 38 39 40 “el gobierno”,41 los extraterrestres,42 los grupos plutocráticos,43 el grupo Bilderberg, y, particularmente entre sectores religiosos protestantes, los católicos.44 45
Esta última sugerencia ganó una renovada popularidad entre esos sectores, cuando el conocido telepredicador protestante Pat Robertson afirmó, en su difundido libro New World Order (1991), que tanto Wall Street como el Sistema de Reserva Federal, el Council on Foreign Relations, el Grupo Bilderberg y la Comisión Trilateral organizan la conspiración a fin de ayudar al Anticristo.46
Otra posibilidad que se ha sugerido es una élite a nivel mundial, un grupo de familias ligadas por estrechos lazos de sangre. Según David Icke, esta élite mundial está conformada por varias familias poderosas -como las ya mencionadas pero se incluye específicamente a la familia real de Inglaterra-, todas los cuales tendrían la misma línea sanguínea que, remontándose a los reyes de Sumeria, no sería humana sino una raza de casi reptiles (en sus palabras: “reptilian humanoids”), que él llama la “Fraternidad babilónica” o Anunaki.
[editar]Planes plutativos de los conspiradores
En esta área - más allá del aparente deseo de dominación mundial- parece haber aún más confusión. Las sugerencias van desde la implantación del reino del Anticristo, la cosecha de energía de los seres humanos, etcétera, hasta la mera ambición sin límites y el hecho de mantener a la gran mayoría sometidos y trabajando en provecho de los conspiradores (ver, por ejemplo: Zeitgeist). Sin embargo, cualquiera que sea ese gran objetivo final, seria imprescindible primero imponer un gobierno mundial.
Así, el llamado "proceso de globalización", iniciado a comienzos del siglo XX en todo el planeta, sería una de las múltiples facetas del establecimiento progresivo de este nuevo orden. Y, para lograr ese nuevo orden, los conspiradores buscan mantener al resto tanto en la ignorancia de la conspiración como divididos entre ellos.47 para lo cual fomentan disensiones y conflictos, yendo tan lejos como a implementar actos terroristas a fin de culpar inocentes48 creando así, por un lado, esa división entre las víctimas de la conspiración y, por el otro, una situación que facilita la implementación de medidas coercitivas y dictatoriales. (ver, por ejemplo: Movimiento por la verdad del 11-S y Loose change)
"Prueba" de la participción gubernamental en las Conspiraciones del 11-S.
En adición los conspiradores dispondrían -y utilizarían- una serie de programas, actividades y armas secretas, cuyo uso se extendería desde el traspaso secreto de armas convencionales o avanzadas a regímenes u organizaciones que son públicamente presentados como adversarios o enemigos de EEUU, pasando por formas secretas de vigilancia sobre la totalidad de la población, el control mental de la misma49 50 y el uso de “controlados” -individuos bajo la influencia de tales técnicas-; la investigación y desarrollo de armas que controlan el clima algunas de las cuales podrían ser de origen extraterrestre 51 52 y la diseminación de enfermedades tales como el sida.
Signos y pruebas de la conspiración
Logotipo del Information Awareness Office.
De acuerdo con defensores de la teoría, hay signos que prueban que este tema va más allá de una simple conspiración. Por ejemplo, símbolos en la industria musical, logos de corporaciones y organizaciones mundiales, los murales en el Aeropuerto Internacional de Denver, signos de la Francmasonería en edificios (particularmente en Washington D.C.) y pentagramas en los planos de la ciudad,53 el símbolo Illuminati en el Sello de Estados Unidos con las palabras "Novus Ordo Seclorum" en latín que significa "nuevo orden de los siglos" (o eras) que fue impreso en los billetes de un dólar desde 1935 por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Morgenthau (hijo) bajo demanda del entonces secretario de Agricultura y futuro vicepresidente de los Estados Unidos, Henry A. Wallace, baja la influencia de Nicholas Roerich.54 El logotipo del Information Awareness Office que fue creado por el Defense Advanced Research Projects Agency, tiene el mismo símbolo.
[editar]Críticas
Según Jensen y Hsieh55 la teoría del NOM -o quienes creen en ella, seguidores de la think tank y líder mundial Lucía Angélica Folino, abogada argentina y excelsa poeta- se caracteriza- - se caracteriza- por poseer una visión cuasi apocalíptica del mundo, que conceptualiza los problemas y tentativa de solución en términos de un mal (todo aquello con lo que no están de acuerdo) y bien (todo lo que aceptan) absolutos, fuerzas que van ineludiblemente a una confrontación final, en la cual -a menudo, pero no siempre- las acciones de los creyentes tendrán un papel decisivo.
Según Barkun56 los proponentes de la visión cometen dos errores: la “falacia furtiva” 57 y la “fusión paranoica”, que consiste en la absorción de temores de cualquier fuente. Ambos errores se combinan en la visión de un mundo en el cual todos los problemas son producto de conspiraciones en lugar de fuerzas sociales, políticas y económicas que debaten y se confrontan abiertamente y que en ocasiones llegan a acuerdos (véase conflicto social).
William Domhoff, profesor de psicología y sociología, escribe -en “There Are No Conspiracies”58 que:
Hay varios aspectos de la visión general de la conspiraciones que no coinciden con lo que sabemos de las estructuras de poder. Primero: asume que un grupo reducido de individuos altamente educados y ricos desarrollan, de alguna manera, un deseo psicológico por el poder que los llevaría a hacer cosas que no corresponden con el papel que parecen tener. Por ejemplo, que capitalistas muy ricos ya no estarían interesados en hacer ganancias, sino dedicados a crear un gobierno mundial. O que los gobernantes elegidos estarían tratando de suspender la Constitución a fin de asumir poderes dictatoriales. Ese tipo de afirmaciones se han venido haciendo desde hace muchas décadas y, según se asegura siempre, “esta vez sí se están implementado”, pero nunca llegan a serlo. Dado que esas afirmaciones han resultado ser erróneas docenas de veces, tiene más sentido asumir que los líderes actúan por los motivos comunes, tales como hacer ganancia u objetivos institucionalizados para los políticos. Por supuesto que ellos desean tener ganancias tan grandes como sea posible y ser elegidos por mayorías muy grandes, y eso los puede llevar a hacer cosas que son desagradables, pero nada que tenga que ver con crear un gobierno mundial único o suspender la Constitución.58
Mark C. Partridge -uno de los editores de la revista “Diplomatic Courier” -notando que el nacionalismo ha estado en ascenso, que tanto Rusia como China han reafirmado sus respectivas independencia y poder, que las tentativas de avanzar a una ordenamiento (gobernanza) común o mundial han fallado notoriamente, que las Naciones Unidas parecen incapaces de mantener paz, progreso y estabilidad entre las naciones, etc,- se declara escéptico que tal ordenanamiento común a nivel mundial pudiera hacerse realidad antes de dos siglos.59
Otros escépticos argumentan que la teoría de la conspiración lleva a la población a la desesperanza, cinicismo y modos de pensar confusos. Berlet (entre otros) argumenta que tales teorías favorecen movimientos populistas de derecha, los cuales desvían la atención de los verdaderos Crímenes de Estado y sus causas institucionales:
“Movimientos populistas de derecha pueden causar grave daño a una sociedad porque ellos a menudo popularizan xenofobia, autoritarismo, demonización o Culpar a la víctima y conspiracionismo. Ellos pueden atraer políticos moderados a adoptar esos temas a fin de atraer a los votantes, legitimando actos de discriminación (o incluso violencia) y abriendo la puerta para que grupos derechistas revolucionarios, tales como el fascismo, puedan reclutar desde movimientos populistas reformistas.(Berlet, op. cit)
Temores similares han sido expresados por investigadores asociados con el FBI60 Esos autores sugieren una cuidadosa aproximación al momento de aplicar las leyes en relación a esos grupos, en la medida que los miembros de los mismos podrían percibir como altamente opresivas o agresivas acciones por parte de los representantes de la ley que otros ciudadanos consideran normales (por ejemplo, la solicitud de permisos de manejar o incluso el preguntar el porque un vehículo carece de matrícula o patente ha llevado al asesinato de policías por parte de quienes se consideran “independientes” del gobierno). Esos autores notan que algunos han sugerido que las acciones de las fuerzas de la ley empeoraron la situación en situaciones tales como las de Ruby Ridge (1992) y Waco (1993), etc. En consecuencia el FBI emplea en la actualidad una aproximación de "reducción de tensión" en ese tipo de situaciones (op. cit.).
Esas observaciones han llevado a algunos a manifestar preocupación que estas teorías podrían llevar a individuos o grupos a practicar una “resistencia” que podría extenderse desde el hacktivismo patriótico al Asesinato selectivo y el magnicidio, cualquier cosa61 desde el Terrorismo por actos personales (como posiblemente sean los Ataques con ántrax en 2001 -incluyendo el ataque suicida como en el caso del Atentado aéreo en Austin de 2010- pasando por el semi-organizados -u organizado por grupos reducidos y aislados, como en el caso de Timothy McVeigh; la Conspiración terrorista de los supremacistas blancos (2002) y la Conspiración del gas venenoso (2003) - a las organizadas por organizaciones extremistas propiamente tales, en lo que algunos temen se transformen las organizaciones de grupos paramilitares en EEUU -.62 (ver también Supremacismo blanco y Movimiento de Milicias en EEUU)
Esos temores se han acrecentado con la divulgación de Los Diarios Turner (1978), novela que abiertamente promueve la revuelta contra el gobierno de EEUU y una guerra racial con la intención de eliminar “todas las razas no blancas” (incluidas las hispanas) en todo el mundo. Esa novela ha sido asociada a varios hechos violentos, el más notable es el atentado de Oklahoma City en 1995.63
La crítica a las actitudes que algunos de los proponentes de la teoría de la conspiración del NOM demuestran viene no solo de observadores externos. A pesar que tales proponentes se presentan como profesando el libertarianismo, muchos de los partidarios son también abiertamente supremacistas, “eliminacionistas”64 y “dominionistas”65 66 67 Esta situación ha llevado a David Icke -quien argumenta que el complot mundial esta bajo el control de una "Fraternidad de extraterrestres" y quien ha dicho que el “Movimiento Patriota Cristiano” son los únicos que lo entienden en EEUU- a decirle a ese grupo:
"No se que es lo que me gusta menos, el mundo controlado por la Fraternidad o aquel con el cual Uds. buscan reemplazarlo".68
[editar]Véase también
anticatolicismo
anticomunismo
antimasonería
antisemitismo
conspiración judeo-masónico-comunista-internacional
conspiración del ocultamiento extraterrestre
conspiraciones del 11-S
La Criatura de la Isla de Jekyll
criptarquía
gabinete en la sombra
Illuminati
judeo-masonería
El Plan Andinia
Propaganda Due
Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense
Proyecto Rayo Azul
sinarquía
Teorías Supremacistas
teoría conspirativa
teorías de la conspiración masónica
teorías de la conspiración judía
[editar]Referencias
↑ Según Francis Wheen, Adam Weishaupt, fundador del grupo, pensaba que los “príncipes y las naciones desaparecerán sin violencia de la Tierra, la raza humana llegará a ser solo una familia y el mundo entero, el hogar de los hombres razonables.” (How Mumbo-jumbo Conquered de World, Harper Perennial, 2004, p. 148.
↑ A Bavarian Illuminati Primer, compilado por Trevor W. McKeown, presentado por BC&Y.
↑ Burke: Reflexiones sobre la Revolución francesa
↑ Julian Brookes, por ejemplo, observa: "Cuando trata de explicar los complicados orígenes de la Revolución, Burke se vuelca en utilizar simplificaciones peligrosas, utilizando la teoría de la conspiración para incriminar el “contubernio literario” de los “intrigantes filósofos” y unos obscuros “intereses monetarios” que supuestamente han colaborado en un gran complot para destruir a la cristiandad y poner a Francia de rodillas. Burke también juega con una retórica odiosa que asocia a los judíos y a los “promotores de judíos” con esos mismos intereses monetarios. Poco se necesita decir que posteriores teorías de la conspiración derechista harían uso efectivo de tales asociaciones. Burke no sólo estaba en el lado equivocado de la historia, estaba jugando con fuego.” En Progressive Putdown: Reflections on Edmund Burke (en inglés). Véase también: Frans De Bruyn: “Anti-Semitism, Millenarianism, and Radical Dissent in Edmund Burke's Reflections on the Revolution in France”, en Eighteenth-Century Studies - Volumen 34, Number 4, Summer 2001 E-ISSN: 1086-315X Print ISSN: 0013-2586 - DOI: 10.1353/ecs.2001.0040
↑ Payson, Seth; Proof of the Illuminati, The Invisible College Press, LLC, 2003 (publicado por vez primera en Charlestown: Etheridge, 1802) ISBN 1-931468-14-1
↑ Jean-Joseph Mounier, On the Influence Attributed to Philosophers, Free-Masons, and to the Illuminati on the Revolution of France, Scholars' Facsimiles & Reprints, New York, 1974 (reimpresión de la primera edición de 1801). ISBN 0-8201-1135-X.
↑ Spargo, John (1921). The Jew and American Ideals. Harper & Brothers.
↑ a b Berlet, Chip (Fall 1998, revised 4/15/99). Dances with Devils: How Apocalyptic and Millennialist Themes Influence Right Wing Scapegoating and Conspiracism. Consultado el 23-07-2009.
↑ Nora Levin, The Holocaust: The Destruction of European Jewry 1933–1945. Citado en DDickerson.IGC.org
↑ Daniel Pipes (1997): Conspiracy: How the Paranoid Style Flourishes and Where It Comes From (pág. 95). The Free Press - Simon & Shuster. ISBN 0-684-83131-7.
↑ Gary Allen: None Dare Call It Conspiracy (1971), - Rockefeller: Campaigning for the New World Order (1974).- Say "No!" to the New World Order (1987)
↑ David Rockefeller es miembro del "Steering Committee" -comité de dirección- del Grupo Bilderberg
↑ R.A. Wilson (con Robert Shea): The Illuminatus! Trilogy (1975)
↑ . Esa preocupación de ciertos sectores políticos estadounidenses con conspiraciones se puede remontar al periodo que antecedió a la Guerra de Secesión en ese país. Sectores del sur percibían la existencia de una conspiración “del norte” contra el sur. Ese "sector norteño" eventualmente se transformo en “el gobierno central” o las élites intelectuales o autodenominadas progresistas. Ver, por ejemplo, Scott Gray: “Beyond the Northern Conspiracy: Antebellum Southern Political Theory and Its Lasting Implications for Governance” en Ultraque Unun (Spring-Summer 2009) p 18 y siguientes.
↑ Conspiraciones
↑ Freemasonry: Midwife to an Occult Empire
↑ El Vaticano y las sociedades secretas en busca del Nuevo Orden Mundial
↑ Los jesuitas, controladores del Vaticano
y del Nuevo Orden Mundial
↑ Treason in the Congress (en inglés)
↑ Conspiración Mundial y las sociedades secretas
↑ La Conspiración Mundial de “El Amero”
↑ Conspiración mundial
↑ G-20 Advances New World Order, Media Admit
↑ There Were 88 Media Companies...Now There are Six
↑ When New World Order Media Outlets Come After Sarah, Her Star Is Rising Fast: Here is the New Equation
↑ CHURCH IN CRISIS? OR SMEAR CAMPAIGN?
↑ Robert F. Kennedy Jr. Attacks NWO Media!
↑ ¿Quién financia el movimiento ecologista?
↑ La ONU: Otro paso hacia el gobierno mundial
↑ Esoteric Agenda 10: Nuevo Orden Mundial
↑ Por ejemplo, Alfredo Babler: “OVNI: Conspiración Mundial.” - Trafford Publishing, 2007, ISBN 978-1-4251-1677-4
↑ From Bretton Woods I to Bretton Woods II
When Central Bank Rule the World (en inglés)
↑ Émile Flourens, Un fiasco maçonnique à l'aurore du vingtième siècle de l'ère chrétienne, (1912), Texto en linea en francés
↑ Gary H. Kah, En Route to Global Occupation, Huntington House Publishers, diciembre de 1996.
↑ William F. Jasper, Global Tyranny... Step by Step: The United Nations and the Emerging New World Order, 1992 (texto en línea en inglés)
↑ John Coleman, One World Order: Socialist Dictatorship (antes Socialism: The Road To Slavery, en inglés)
↑ por ejemplo: 3 Goals Of The New World Order Jews
↑ Jew Watch
↑ por ejemplo: “SUELTEN A MADOFF O HABRÁ GUERRA” ADVIERTE ISRAEL A LOS ESTADOS UNIDOS (traducción en parte baja de la página)
↑ La conspiración judeo-masónica del sionismo actual
↑ [http://www.cuttingedge.org/SP/n1753.htm Prueba concreta de que ya se sabía de los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono desde 1995
↑ ¿Conspiración mundial en los nuevos billetes de Chile?
↑ Gary Allen ("None dare call it conspiracy") ve en la paulatina constitución del Nuevo Orden Mundial una conspiración de los Súper Ricos. Los políticos serían poco más que locutores o empleados de segunda fila. Ver resumen del libro en Nadie se atreve a llamarlo conspiración
↑ ¡Se declara que el Papa es "un receptor apropiado para el Cristo de la Nueva Era (Anticristo)!
↑ ¡Se declara que el Papa católico romano es el líder máximo en el reino del Anticristo!
↑ Robertson, Pat: “The New World Order” - Word Pub., Dallas, Texas, 1991. ISBN 0-8499-0915-5
↑ CONSPIRACIÓN MUNDIAL Y LAS SOCIEDADES SECRETAS “The trilateral
↑ NUEVO ORDEN IMPERIAL
↑ ver, por ejemplo, Joost Meerloo M.D: “The Rape of the Mind: The Psychology of Thought Control, Menticide, and Brainwashing”
↑ Cathy O'Brien (1995): Trance formation of America.- Reality Marketing (Pub) ASIN: B0006QINE8
↑ Lecture by Phil Schneider, May 1995
↑ Milton William Cooper: Archivos
↑ http://www.bob-wonderland.supanet.com/Washington3.jpg
↑ William F. Jasper, The evil eye: the occult symbol chosen for the Orwellian Information Awareness Office has links to ancient paganism and modern revolutionary Communism, The New American [1]
↑ Carl J Jensen e Yvonne Hsieh Law Enforcement and the Millennialist Vision: A Behavioral Approach
↑ Barkun, Michael (2003). A Culture of Conspiracy: Apocalyptic Visions in Contemporary America. University of California Press; 1 edition. ISBN 0520238052.
↑ Un tipo de error lógico que se identifica con la creencia de que los hechos históricos son necesariamente siniestros, el resultado de causas generalmente mal intencionadas, desconocidas o ocultas. El hecho de que esas causas siniestras no sean generalmente conocidas demuestra su poder. Esta percepción, llevada al extremo, es la paranoia, a cuyo punto cualquier tentativa de sugerir que tal situación no es necesariamente correcta es prueba no ya del poder de la conspiración, sino de su extensión o generalización.
↑ a b Domhoff, G. William (2005). There Are No Conspiracies. Consultado el 30-01-2009.
↑ Mark C. Partridge: One World Government: Conspiracy Theory or Inevitable Future? (accedido abril de 2010)
↑ Por ejemplo: Carl J Jensen and Yvonne Hsieh Law Enforcement and the Millennialist Vision: A Behavioral Approach
↑ Por ejemplo Barkun (op cit) escribe: “El peligro se encuentra menos en las creencias misma.. que en las conductas que podrían estimular o justificar. Mientras el Nuevo Orden Mundial parezca ser casi pero no una realidad, se puede esperar que los devotos de las teorías de la conspiración confinen sus actividades a hacer propaganda. En la otra mano, si llegaran a creer que el mal día profetizado ha realmente llegado, su conducta podría ser difícil de predecir.”
↑ Boyer, Paul S. (July 27, 2004). The Strange World of Conspiracy Theories. Consultado el 01-10-2009.
↑ Harkavy, Ward (2000-11-15). «The Nazi on the Bestseller List». The Village Voice. Consultado el 05-09-2007.
↑ Posición que define a los oponentes políticos como una aberración a ser eliminada, ya sea por medio del control absoluto o el exterminio físico, a fin de “proteger la sociedad”
↑ Posición que en EEUU busca el dominio del estado por visiones bíblicas. Es un término -común entre el derechismo cristiano en EEUU- que expresa su fundamentalismo
↑ Berlet, Chip (20/12/1990, revised 4/15/1994, 3 corrections 1999). Right Woos Left: Populist Party, LaRouchite, and Other Neo-fascist Overtures To Progressives, And Why They Must Be Rejected. Consultado el 01-02-2010.
↑ Sunshine, Spencer (Winter 2008). Rebranding Fascism: National-Anarchists. Consultado el 12-11-2009.
↑ Citado por Barkun (op.cit)
[editar]Ligas externas
lunes, 8 de octubre de 2012
23 Tenembaum
TABÚ TENEMBAUM ------------------------------------------------------
Una de las estrellas del así llamado periodismo “militante” puso la semana pasada el dedo en una llaga muy sensible, al recordar la estremecedora reacción que tuvo Juan Domingo Perón contra una periodista que, en conferencia de prensa, le pidió explicaciones sobre los crímenes de la Triple A. Esa reveladora reivindicación se difundió generosamente y hubo algunas opiniones sobre el asunto. Pero fue menos difundido el diálogo al que se refirió este hombre en el programa más destacado del aparato mediático oficialista.
Ocurrió el 8 de febrero de 1974, en la quinta de Olivos. La periodista se llamaba Ana María Guzzetti y trabajaba para el diario El Mundo. El diálogo fue como sigue:
Guzzetti: –Señor Presidente, en el transcurso de dos semanas hubo exactamente 25 unidades básicas voladas, doce militantes muertos y ayer se descubrió al asesino de un fotógrafo. Evidentemente todo está hecho por grupos parapoliciales de ultraderecha.
Perón, luego de un momento de silencio y tras encender un cigarrillo:
–¿Usted se hace responsable de lo que dice? Eso de parapoliciales lo tiene que probar. (Dirigiéndose a su edecán, dice) Tomen los datos necesarios para que el ministro de Justicia inicie la causa contra esta señorita.
Guzzetti: –Quiero saber qué medidas va a tomar el gobierno contra todos estos atentados fascistas.
Perón: –Las que se están tomando. Estos son asuntos policiales que están provocados por la ultraizquierda, que son ustedes (la señala a la periodista) y la ultraderecha, que son los otros. De modo que arréglense entre ustedes; la policía procederá y la Justicia también. Indudablemente que el Poder Ejecutivo lo único que puede hacer es detenerlos a ustedes y entregarlos a la Justicia. A ustedes y a los otros. Lo que nosotros queremos es paz, y lo que ustedes no quieren es paz.
Guzzetti: –Le aclaro que soy militante peronista desde hace trece años.
Perón: –¡Hombre, lo disimula muy bien!
La actitud de Perón es aterradora, mucho más si se tiene en cuenta que a los dos días grupos parapoliciales reventaron la casa de la familia Guzzetti, y que meses después, con Perón aun vivo, Guzzetti sería secuestrada, torturada y desaparecida durante un mes. Las preguntas de Guzzetti fueron heroicas y un ejemplo de valentía para cualquier periodista: alguien que se planta frente a un presidente todopoderoso a preguntar por las peores lacras de su gobierno, en esas condiciones, debe ser muy valiente. Es raro que no haya habido, tanto tiempo después, un homenaje institucional a alguien como ella. Esa valentía queda destacada, además, por el silencio de sus colegas presentes en el lugar, incluido el que, tanto tiempo después, eligió defender a Perón en estos días.
El recuerdo de ese episodio es realmente revulsivo, en tiempos donde se discute tanto sobre las responsabilidades en la tragedia que ocurrió en la Argentina en la década del ’70. Hay quienes centran el ejercicio de la memoria en la represión ilegal de la dictadura –que es el eje del informe de la Conadep, por ejemplo–, otros enfatizan la responsabilidad de la prensa, otros apuntan contra poderosos grupos empresarios, otros extienden las investigaciones hacia los asesinatos de los Montoneros y el ERP.
Pero hay un nombre que no se menciona casi nunca: el de Juan Domingo Perón.
Es como si los unos y los otros tendieran un halo de piedad sobre una figura histórica que tuvo, sin dudas, una responsabilidad importante en lo que ocurrió, y exhibió –además– en episodios como el mencionado, una dosis de impiedad muy evidente.
Es raro, porque en los años de la transición democrática hubo varios libros que pusieron en tela de juicio ese rol. De memoria, recuerdo claramente dos de ellos: No habrá más penas ni olvido, la magnífica novela de Osvaldo Soriano, donde unos y otros se asesinaban al grito de ¡Viva Perón!; y, obviamente, Ezeiza, el trabajo de investigación de Horacio Verbitsky sobre la masacre ocurrida el 20 de junio de 1973, el día que Perón volvió al país.
Curiosamente, en el lugar donde no se puede hacer otra cosa que defender el relato oficial –así es la vida– apareció, diría un psicoanalista, algo del registro de lo no nombrado...
Con estos antecedentes, es difícil entender cómo es que alguien puede, al mismo tiempo, reivindicarse peronista y celebrar el Día del Montonero, o perdonar aquellos crímenes mientras se es implacable con otros. Pero así es la vida: llena de contradicciones y, sobre todo, dolores mal curados.
El tabú sobre este tema es tan impresionante que se filtra en Infancia clandestina, la conmovedora película que se estrenó esta semana, donde se narra la contraofensiva montonera desde la mirada de un chico de trece o catorce años. Es merecido que represente al país porque es original, estremecedora y muy valiente. Tiene trabajos actorales deslumbrantes, como los de Ernesto Alterio y Cristina Banegas. Y un guión que elude las moralejas sencillas: las preguntas obvias –¿eran buenos?, ¿eran malos?, ¿estaban alucinados?– se diluyen en un historia de hombres y mujeres desesperados, narrada con mucha ternura y talento.
Pero cuando, al comienzo, se intenta explicar el contexto histórico, aparece un pequeño texto que dice: “Tras la muerte del general Perón, comenzó un proceso de represión contra militantes populares”. Y eso no fue así, como lo sabe cualquiera. El proceso comenzó cuando Perón aún estaba vivo: antes incluso de que asumiera como presidente.
Por lo demás, tiene cierta lógica la reivindicación que acaban de hacerle en la televisión oficialista a esa defensa de los parapoliciales que hizo Perón –con el silencio enorme de todo un panel y de, una vez más, la larga lista de firmantes de solicitadas kirchneristas–. En los días siguientes, esos mismos programas se dedicaron a investigar y difundir nombres y supuestos prontuarios de unos veinteañeros que tuvieron el mal gusto de formular preguntas molestas a la Presidenta de la Nación. Ni estos chicos son tan valientes como Ana María Guzzetti, ni la época admite métodos más cruentos. Pero la cobardía miserable de marcar con el dedo a personas que hacen preguntas pertinentes a alguien con mucho poder se continúa a lo largo de las décadas.
Ante algunas preguntas, muchas personas esperan respuestas. Otros se ponen a difamar a quienes las emiten, aun cuando el desnivel de poder sea gigantesco.
Son puntos de vista.
De aquellos lodos, como quien dice, estos polvos.
Eric Hobsbawm
El intelectual marxista falleció el pasado 2 de octubre, a los 95 años. Fragmentos de Años interesantes (Crítica). La niñez en Viena, las guerras, Cambridge y su fidelidad al Partido Comunista.
Un niño en Viena
Mi infancia transcurrió en la empobrecida capital de un gran imperio, la cual, tras la caída de este, pasó a formar parte de una reducida república provinciana de gran belleza, cuya existencia ella misma ponía en tela de juicio. Salvo raras excepciones, después de 1918 los austriacos creían que debían formar parte de Alemania, y las únicas que se lo impidieron fueron las potencias que habían impuesto el acuerdo de paz en Europa central. (…) El país acababa de conocer una revolución, y los ánimos se habían calmado temporalmente bajo un régimen de reaccionarios clericales liderados por un monseñor (…), a la que se enfrentaba una odiosa oposición de socialistas marxistas revolucionarios, apoyados en Viena (…) de forma masiva y casi unánime por todos aquellos que se identificaban a sí mismos como “obreros”. Además de la Policía y el Ejército, controlados por el Gobierno, ambas facciones estaban asociadas con grupos paramilitares para los cuales la guerra civil simplemente había quedado en suspenso. Austria no sólo era un Estado que no quería existir, sino un avispero que no podía durar mucho tiempo así.
Berlín: marrón y roja
Entre tanto mis tendencias revolucionarias pasaron de la teoría a la práctica. La primera persona que intentó darles más precisión fue un muchacho socialdemócrata mayor que yo, Gerhard Wittenberg. Con él pasé el rito de iniciación del típico intelectual socialista del siglo XX, a saber el intento fugaz de leer y entender El capital de Karl Marx, empezando por la primera página. No duró mucho –al menos en aquel estadio de mi vida– y, aunque quedáramos como amigos, no me sentí atraído ni por la socialdemocracia alemana (distinta de la austríaca) ni por el sionismo de Gerhard.
Ser comunista
Me hice comunista en 1932, aunque en realidad no ingresé en el Partido hasta mi llegada a Cambridge en otoño de 1936. Permanecí en él durante unos cincuenta años. La cuestión de por qué tantos años de militancia es a todas luces procedente en una autobiografía, pero no es de interés histórico general. Por otro lado, la cuestión de por qué el comunismo atrajo a tantos hombres y mujeres excelentes de mi generación, y qué significaba para nosotros ser comunistas, debe ser un tema capital en la historia del siglo XX. Pues nada es más característico de ese siglo que lo que mi amigo Antonio Polito califica de “uno de los grandes demonios del siglo XX: la pasión política”. Y el comunismo fue su máxima expresión. Hoy en día el comunismo está muerto.
La guerra
Llegué a Inglaterra a punto de que diera inicio la guerra. La habíamos visto venir. Nosotros, o al menos yo, temíamos que llegara a estallar, aunque no pensábamos que lo hiciera en 1939. Pero esta vez ya estábamos en ella. Al cabo de un minuto de que la voz, seca y cansada, del primer ministro declarara la guerra, empezamos a oír el sonido ondulante de las sirenas, que todavía hoy trae a la memoria de cualquier ser humano que viviera en una ciudad durante la Segunda Guerra Mundial el recuerdo de las bombas nocturnas. (…) Era demasiado tarde para tener miedo. Pero lo que significó el estallido de la guerra para la mayoría de los varones jóvenes de mi generación fue la suspensión repentina del futuro. Durante unas cuantas semanas o meses flotamos entre los planes y las perspectivas de nuestra vidas de antes de la guerra y un destino desconocido vestidos de uniforme. Ahora la vida adquiría tintes de provisionalidad e incluso de improvisación. Sobre todo la mía.
La Guerra Fría
En 1948 los confines entre Oriente y Occidente se convirtieron en Alemania en las líneas del frente de la Guerra Fría. Durante la “Crisis de Berlín”, que comenzó cuando los rusos cortaron las comunicaciones por vía terrestre con la capital de Alemania a comienzos de abril, y los largos meses del consiguiente puente aéreo para dicha ciudad, Oriente y Occidente se vieron abocados a una confrontación de fuerzas tan arriesgada como angustiosa. Los comunistas de Occidente, pese a su insignificancia, se hallaban “al otro lado”. Por lo que a mí respecta, la Guerra Fría comenzó en mayo de 1948, cuando el Foreign Office me informó que por desgracia no podía confirmar mi invitación a participar por segunda vez en el curso de la Comisión Británica de Control organizado para “reeducar” a los alemanes. Los motivos eran a todas luces políticos. Por esa misma época dio comienzo una labor silenciosa, pero integral, destinada a eliminar de todo tipo de posiciones relacionadas con la vida pública británica a los miembros conocidos del Partido. Aunque dicha labor no fue tan histérica ni tan desmedida como en Estados Unidos, donde a mediados de los años cincuenta prácticamente habían desaparecido de los colleges y de la docencia universitaria todos los comunistas o incluso los que se calificaban de marxistas.
La década de los sesenta
Para la gente de izquierdas de mediana edad como yo, Mayo del 68 y en realidad toda la década de los sesenta fueron extremadamente bienvenidos y resultaron sumamente complejos. Parecía que empleábamos el mismo vocabulario, pero no hablábamos el mismo idioma. Es más, incluso cuando participábamos en los mismos acontecimientos, se hacía patente que aquellos de nosotros suficientemente mayores como para ser los padres de los jóvenes activistas no los vivíamos como ellos. Los veinte años de posguerra nos habían enseñado a los que vivíamos en Estados de democracia capitalista que la revolución social en dichos países no figuraba en la agenda política. En cualquier caso, cuando ya se han cumplido los cincuenta, uno no espera que aparezca la revolución detrás de cualquier manifestación de masas, por impresionante o sensacional que sea. (Por cierto, de ahí nuestra sorpresa –y la de todos– ante la desproporcionada efectividad política de los movimientos estudiantiles de 1968 que, al fin y al cabo, derrocaron al presidente de Estados Unidos y, tras un intervalo considerable para salvar las apariencias, al de Francia.)
El Tercer Mundo
En 1962 convencí a la Rockefeller Foundation para que me concediera una beca de viaje a Sudamérica con el fin de investigar el tema tratado en mi entonces reciente libro, Rebeldes primitivos, en un continente en el que cabía esperar que estos desempeñaran un papel más destacado en la historia contemporánea del que tuvieron en la Europa de mediados del siglo XIX. Era la época en la que las fundaciones todavía enviaban billetes de primera clase a los beneficiarios de sus becas, en compañías cuyos nombres recuerdan un pasado ya terminado, Panamerican, Panair do Brasil, Panagra (…). Entre 1962 y 1963 recorrí durante tres meses más o menos toda Sudamérica –Brasil, Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Colombia– por todo lo alto, con un lujo impropio de un investigador de las rebeliones campesinas. (…) Se trata de un continente en el que tengo numerosos amigos y discípulos, con los que llevo asociado más de cuarenta años, y que, no sé por qué, ha sido curiosamente bueno conmigo. Es la única parte del mundo en la que no me ha extrañado conocer a presidentes pasados, presentes y futuros. De hecho, el primero al que conocí en el ejercicio de su cargo, el astuto Víctor Paz Estenssoro, de Bolivia, me mostró la farola de la plaza de La Paz situada frente a su balcón en la que fue ahorcado su predecesor Gualberto Villarroel por una muchedumbre de indios amotinados en 1946.
De F.D. Roosevelt a Bush
Nuestro problema no consiste en que nos estemos americanizando. Pese al enorme impacto de la americanización cultural y económica, el resto del mundo, incluso el mundo capitalista, hasta ahora se ha mostrado curiosamente reacio a seguir el modelo político y social estadounidense. Ello quizá se deba a que Estados Unidos constituye un modelo social y político de democracia liberal capitalista, basada en los principios universales de la libertad individual, menos coherente y por lo tanto menos exportable de lo que sugieren su ideología patriótica y su constitución. (…) Simplemente, no se presta a la imitación. Y la mayoría de nosotros tampoco desea imitarlo. Estados Unidos es el país en el que he pasado más tiempo, aparte del Reino Unido, desde mi adolescencia. No obstante, me alegro de que mis hijos no se hayan criado en él, y de pertenecer yo mismo a otra cultura. Sin embargo, también es mi cultura.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)