domingo, 5 de julio de 2009

GERARDO QUESADA MAYORGA Una vision cultural de Costa Rica





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Naci el 18-08-1952 en el barrio La Dolorosa en San Jose de Costa Rica.
Algunos nombres de sitios que me identifican:
Escuela Juan Rudin - 1960-1965,
Liceo de Costa Rica - 1966-1971,
Banco de Costa Rica - 1974-2004,
Barrio La Dolorosa, donde naci 1952-1974,
Universidad Interamericana, donde obtuve mi licenciatura en Administracion de Negocios - 1995.
Finalmente, San Juan de Tibas: donde vivo actualmente.




Gusto de la musica clasica y de la de los annos 60.
En cuanto a deportes: trotar.
Ademas, me gusta hacer fotos y escribir la historia de mi familia.
En pos de hacer estas fotos me pueden ver por el Poas, en La Fortuna y por todos los cantones de Alajuela, o lugares como Orosi, Talamanca, el volcan Barva, Turrubares, Boruca, Flamingo y todo Guanacaste, porque nunca me cansare de recorrer mi pais, que es pura vida.








Mis hijas son la master Monica Quesada G. de Castrejon,
y
la Licda. Raquel Quesada Guzman, arquitecta por la Universidad de Costa Rica.
28-2-2004.

La direccion de esta pagina es:
http://es.geocities.com/g_quesadamayorga/Tiquicia.html

sábado, 4 de julio de 2009

Javier SOLANA ( al fin se entera)


Alerta en Bruselas al detectarse la infiltración de espías
El espionaje a Solana impulsa a la UEa reforzar las redes de seguridad

RICARDO MARTÍNEZ DE RITUERTO - Bruselas - 05/07/2009



Bruselas, capital de Europa y sede de la OTAN, anfitriona de 285 embajadas y de 5.000 diplomáticos, auscultada diariamente por más de mil periodistas, hogar de exiliados y de emigrantes, conjuga todos los tiempos del verbo espiar. Javier Solana, coordinador de la política exterior de la Unión Europea, un día en contacto con Barack Obama y al siguiente con Dmitri Medvédev, el hombre que coordina la negociación con Irán y dirige los esfuerzos diplomáticos europeos en Oriente Próximo, ha sido la última gran víctima del fenómeno.

"Yo he sido sometido a espionaje durante varios meses, sin saberlo, por una potencia no europea", confiesa.



El incidente ha llevado a estrechar las medidas de seguridad en el Consejo de la UE, alarmado tras detectar potenciales fugas de información al poco de que la Comisión Europea alertara a sus funcionarios sobre los espías que asedian al Ejecutivo comunitario, entre los que no debe descartarse a la "atractiva becaria rubia de piernas largas".



Agentes y periodistas
UE
(Unión Europea)



El portátil del jefe de la diplomacia de la Unión fue sometido a espionaje


Una investigación revela relajación en los protocolos de seguridad


Javier Solana sorprendió con su revelación hace unos días a un selecto auditorio en Madrid, ante el que se puso como ejemplo personal de un nuevo fenómeno de dimensiones imposibles de determinar en el universo sin fronteras ni límites del ciberespacio. "Si Solana puede ser espiado", concluyó algún presente, "cualquiera lo podemos ser". Exactamente.

Fuentes de su entorno apuntan que lo espiado fue el ordenador portátil del también secretario general del Consejo de la UE, bajo cuya responsabilidad circulan millares de documentos e informaciones de la máxima confidencialidad.

Un ordenador de trabajo de rutina y, en principio, no portador de grandes secretos. Solana notó hace un par de meses, según las fuentes, algunas irregularidades en el aparato, lo que llevó a los responsables de seguridad a descubrir el pirateo.

"Potencia no europea" crea un reducido campo de especulación, con Israel y Estados Unidos, ambos con sonados antecedentes de espionaje en los asuntos europeos, como principales sospechosos. Un comunicante descarta Israel y con un gesto da verosimilitud a la tesis transatlántica.

"No es sólo Solana", apunta otra fuente conocedora de las entretelas del Consejo. "Ha habido otros casos". Descubiertos también fortuitamente. Alguien recibió un correo electrónico y cuando llamó al expedidor para hacerle notar que faltaba el prometido documento adjunto, el teórico remitente negó haber enviado tal mensaje. Alguien había entrado en su ordenador.

Estos incidentes han activado todas las alarmas en el Consejo, donde las pesquisas han demostrado relajación en los protocolos de seguridad. "Una investigación reciente ha revelado que en varias ocasiones informaciones clasificadas de la UE han sido tratadas y conservadas en ordenadores de la oficina conectados a Internet. Es un problema grave", escribe Pierre de Boissieu, secretario general adjunto del Consejo, en una circular fechada el día 26 dirigida a todos los funcionarios.

La alerta en el Consejo sigue a la que recientemente puso en tensión a la Comisión. Una nota interna redactada por el jefe de seguridad advertía a los funcionarios del Ejecutivo comunitario: "La amenaza de espionaje sobre la Comisión crece cada día". Y se explayaba: "Diversos países, gente que busca información, lobistas, periodistas, agencias privadas y terceras partes buscan información confidencial y clasificada de la Comisión".

En la sala de prensa cayó como una bomba que a tan honorable cuerpo se le metiera en el mismo saco que lobistas, espías o a turbios agentes de cualquier laya. "No estamos sólo pensando en los periodistas", comentó una portavoz, tratando de quitar hierro al caso refugiándose en el estereotipo. "Podría ser la atractiva becaria rubia de piernas largas".

La UE y la OTAN son sólo las más visibles de las decenas de organismos internacionales que convierten a Bruselas en un polo de alta densidad de información, a la misma altura que Washington y Ginebra, según Kristof Clerix, periodista especializado en la revista mensual flamenca de relaciones internacionales MO y autor de Los servicios secretos extranjeros en Bélgica.

¿Impunidad total? Esa plétora de organismos internacionales constituyen la primera de las cuatro patas del banco en que se sientan los espías. Las otras son las compañías de alta tecnología, de armamento o relacionadas con la energía con sede en el país; las redes terroristas, que en la pequeña Bélgica se camuflan camaleónicamente, y las tupidas redes de emigrantes y exiliados de todo el mundo.

"Bélgica es un imán para los servicios de información extranjeros", dice Clerix, sentado en el mismo café del centro de Bruselas en el que en otras ocasiones se ha citado con agentes de la Seguridad belga. "¿Qué hace un espía?", se pregunta. "Obtener información sin que se note. Por tanto, buscar un disfraz". Y establece el experto en servicios secretos la relación de disfraces ideales en que se pueden embutir quienes no pueden revelar su verdadero trabajo: diplomáticos (hay 5.000 en Bruselas, con 55.000 personas más en funciones ancilares y estatuto especial), periodistas, más de mil; lobistas (entre 15.000 y 20.000); traductores e intérpretes, aunque Clerix reconoce que no sabe de ningún caso confirmado en este gremio, y estudiantes.

"Con los objetivos claros y la cobertura ideal, no hace falta más", apunta el experto. ¿Y la policía belga? "La policía belga sólo actúa cuando hay delito. Y los servicios de inteligencia belgas no tienen ni gente, ni tecnología, ni marco legal para actuar. Como me dijo uno una vez: 'Aquí estamos todavía con el arco y la flecha". Qué más pueden desear Gobiernos y espías en el siglo de la cibertecnología. Solana, touché.

Agentes y periodistas
A los diplomáticos belgas, en pleno enjambre de espías, se les advierte en la escuela diplomática de que han de tener mucho cuidado con quienes se presentan como tales de otros países y se les hace notar la importancia del equilibrio entre prudencia y transparencia al tratar con extraños. V. C., periodista en la capital belga, ha venido explotando de modo natural esa pareja de virtudes desde que un día le llamó un agregado de la embajada rusa en Bruselas, interesado por una información que había publicado sobre la OTAN. Concertada la cita para conocerse, la ocasión sirvió para establecer un contacto que habría de seguir en el tiempo.

Había un algo de singular en el modo de hacer los contactos. El ruso siempre llamaba desde una cabina y aunque dio un teléfono móvil pidió al corresponsal que en caso de llamar nunca se identificara. Por razones inexplicadas, el diplomático siempre dejaba su móvil en el despacho a la hora de las citas. Quizá para evitar ser controlado por redes electrónicas. En las conversaciones se mezclaban literatura, detalles de vida familiar y vacaciones con cuestiones profesionales que el corresponsal limitaba a lo que había publicado, lo que para su sorpresa ocasionalmente extrañaba al diplomático. ¿Acaso no leía los periódicos?


Al partir, el diplomático se despidió con una botella de coñac de lujo y un relevo que no está peleado con su móvil y que ha intentado sutilmente ir un poco más allá. "¿No te interesaría colaborar en alguna revista de algún think tank ruso?", preguntó un día a V. C. Dinero en el horizonte. "De ninguna manera", le respondió el corresponsal. Dice V. C. que su contertulio se presenta a veces con peticiones tan abruptas como inesperadas. Como cuando preguntó si se podía enterar de cómo es psicológicamente Barack Obama. Con vistas a la cumbre entre Casa Blanca y Kremlin. No se han vuelto a ver.

miércoles, 1 de julio de 2009

Joaquín Morales Solá.

La muerte se coló en medio de las elecciones
Por Joaquín Morales Solá

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Domingo 28 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa


Cuando haya escampado el vendaval de las elecciones, la Argentina chocará de frente con su realidad sin retoques, con sus cosas tal como son: el drama de la gripe porcina (que se está llevando vidas jóvenes y sanas), la parálisis y el aislamiento de su economía, la escasez de trabajo, el asombro constante de la inflación y la irrelevancia de su papel en el mundo. Ninguna de esas cuestiones dejó de estar en los últimos tiempos, pero todas estuvieron anestesiadas por el fárrago de una campaña larga y vanamente ruidosa.
En los próximos días se podría conocer oficialmente que el número de muertos por la gripe porcina es, en rigor, el doble del que se sabe. Unas veinte muertes están siendo investigadas, pero las autoridades sanitarias sospechan que son consecuencias de la misma epidemia. Una interpretación de los médicos indica que la demora en conocer el número cierto de muertos se debería a las elecciones. Es probable.
Un giro importante tomó la enfermedad en las últimas horas cuando se detectaron pacientes sanos que se morían irremediablemente con sus pulmones devastados por un misterioso fuego. La enfermedad está golpeando, sobre todo, a las personas muy jóvenes. La gripe porcina develó, también, a un país que carece de sistema sanitario y a un gobierno que no tiene estrategia ni plan ni logística para enfrentar el flagelo.

En una reunión de todos los ministros de Salud del país, en la semana que pasó, hubo un clima fácilmente perceptible de temor e impotencia. Hemos fracasado , estalló el ministro de Salud bonaerense, Claudio Zin. Esos funcionarios terminaron conformando un grupo de personas asustadas, que no sabían hacia dónde correr. Ningún imprescindible experto estuvo ahí. Los ministros quedaron cerca de sublevarse ante Graciela Ocaña; sólo le reclamaban que fijara una hoja de ruta para enfrentar la epidemia. Ocaña vacilaba, quizás temiendo los efectos electorales de cualquier decisión suya.

La ministra ofreció fondos nacionales para que las provincias pudieran tomar medidas, pero los ministros quieren el estado de emergencia sanitaria. Sucede que, sin esa declaratoria, los recursos de la ministra irán a parar a las cuentas que controlan los gobernadores y estos destinarán el dinero a su antojo. La declaración de emergencia, en cambio, les fijará un destino preciso a esos recursos. La emergencia podría ser dictada en los próximos días e incluiría la suspensión de clases y hasta el cierre de lugares de esparcimiento, como cines, teatros y discotecas, en las zonas más afectadas por la epidemia.

La gripe porcina empezó en la Argentina por los sectores medios y altos de la sociedad; la mejor alimentación de esos estratos sociales les garantiza, en principio, un mejor sistema de defensa. Otro drama podría aparecer cuando la epidemia se apodere de los sectores sociales más bajos, donde ya se detectaron muchos casos. A la revelación de que el país carece de un sistema sanitario podría agregársele entonces una constatación social: muchísimos argentinos viven precariamente, con muy poco, casi desnutridos. El sistema inmunológico de ellos es muy escaso.

Sin políticas y sin norte, el Gobierno decidió a la vez ofenderse con Ocaña; hace diez días que la ministra no es recibida en ningún despacho importante del poder. En medio de semejante crisis sanitaria, la administración tenía sólo dos caminos: o relevaba a la ministra, si no estaba de acuerdo con ella, o la respaldaba decididamente. No hizo ni lo uno ni lo otro. La ministra decidió finalmente renunciar mañana.

Los Kirchner siempre han sido renuentes a tocar la desgracia, pero Ocaña no está afectada de gripe porcina. La gripe porcina simplemente está en la Argentina, a pesar de las sobreactuaciones iniciales del gobierno que llegó a tensar en vano la relación con México. La política es paranoica. Ahora denuncian que las noticias sobre la gripe porcina son una campaña contra la estabilidad de Ocaña, orquestada por los sectores oficialistas que la detestan. Pura imaginación. La epidemia ya contagió de desdicha a todo el Gobierno.

Según un informe del Consejo Federal de Salud, que agrupa a las provincias y a la Nación, la gripe común afectó en 2007 a un millón de argentinos. Cien mil fueron internados y 18.500 murieron. La cifra nunca se conoció oficialmente en aquel año también electoral. La gripe porcina, según la conclusión de los especialistas, obliga al triple de internaciones que la gripe común. ¿Tiene la Argentina hospitales y camas suficientes como para tolerar una eventual marea humana? No.

Una de las imperfecciones que aparecieron en estos días consiste en que el gobierno de la Capital no tiene facultades legales para usar en una emergencia las instalaciones de clínicas y sanatorios privados, como sí las tiene el resto de las provincias. Era conocido que la Capital no tenía policía, pero ahora sabemos también que carece de recursos esenciales para enfrentar una crisis sanitaria. Sólo Ocaña podría disponer de los establecimientos sanitarios privados de la Capital si la situación se agravara dramáticamente. ¿La ministra tiene poder real y palpable como para hacer eso? No.

Ocaña ha hecho de su pelea con Hugo Moyano, por la transparencia del manejo de las obras sociales, el centro exclusivo y excluyente de su gestión. No es poca cosa convertir en decente lo que no lo era. Kirchner, dependiente político de Moyano, la mandó a Ocaña en el acto al desierto y el disfavor. Esa lucha interna, que incluye al matrimonio presidencial (Cristina Kirchner suele apoyar a Ocaña), se pavonea en medio de la peste.

Sin embargo, Ocaña siempre se resistió a ser una ministra de Salud como Dios manda, es decir, a fijar políticas y estrategias sanitarias en un país cada vez más carente de los deberes esenciales del Estado. Kirchner pierde el tiempo lucubrando una economía nacional manejada por Julio De Vido y Guillermo Moreno, imaginando cómo les hurgará mejor el bolsillo a los empresarios o convencido de que los argentinos son felices volando en aviones del Estado. Lo cierto es que, al fin y al cabo, los argentinos se mueren por falta de hospitales, de médicos y de decisiones.

Algo raro sucede en un país que pasó de ser uno de los territorios del mundo menos afectados por la gripe porcina a estar en el tercer lugar entre las naciones más dañadas por la epidemia. Algún sistema de defensas falló. Alguna obligación política no fue cumplida. ¿Por qué, si no, la Argentina sufriría proporcionalmente más muertes que México, donde la epidemia apareció por primera vez? México tiene el atenuante de que no sabía que estaba en el medio de una nueva peste. De hecho, el país azteca logró controlar la epidemia cuando se puso a trabajar sobre ella. Chile tiene más infectados, pero muchos menos muertos que la Argentina.

Brasil, con una geografía más extensa que la Argentina y con un mapa poblacional más grande y complicado que el nuestro, tiene una cifra mínima de afectados por la gripe porcina. Eso llevó al gobierno de Lula a aconsejarles a los brasileños que no hagan turismo en la Argentina. Kirchner se estremeció de furia en Olivos. Pero, ¿qué le podía reprochar él a Lula, que sólo dio un consejo, cuando el propio Kirchner ordenó en su momento cancelar todos los vuelos a México?
La Argentina se topó con otra tragedia cuando el dengue había sido amortiguado sólo por la eficacia del frío. Este es el momento de fumigar contra el mosquito transmisor para prevenir su rebrote en tiempos de calor. El Ministerio de Salud envió insecticidas al Chaco, donde había tres camiones fumigadores. Pero la noticia que llegó desalentó el ánimo de los médicos: los camiones han sido desguazados y trabajan ahora en campos de algodón de políticos chaqueños.
Insensibilidades, confusiones e ineptitudes explican, en parte al menos, por qué es tan fácil morir en la Argentina.